domingo, 27 de noviembre de 2011

Amanecido

Abriéndome camino a través del mundo ordinario, sin llorar por el pasado, con mente abierta, nunca obtusa... queriendo cometer todo delito que el amor exija... Locura, dirán algunos... pero resulta que esta es mas sublime que la inteligencia. Pobre del que la menosprecie...

martes, 22 de noviembre de 2011

Hasstraum

El amor y el odio no son sentimientos contradictorios, se complementan, se afianzan, juegan entre si por la supremacia del corazon y la razon del ser humano. Yo no soy ajeno a esto, odio a una mujer, me abandonó como se abandona a una mascota, a un perro fiel, cuando se le deja en medio de una multitud, a su suerte, sin darle un ultimo adiós, sin llamar su atención...
Aun ocupas un lugar privilegiado en mis pensamientos. he de vivir sintiendo esto por ti, despierto o durmiendo te odio y te deseo lo peor, te deseo un dolor profundo y crónico, que tus deseos se apaguen tan de repente como nacieron, que tus amigos te den la espalda, que la canción mas triste viole tus tímpanos, que las aves detengan su música al verte, que no hayan mas brindis en tu honor, que el barco se aleje y te deje sola en una orilla...
Te odio porque aun queda algo de ti en mi, porque el frió aviva el calor de tus rincones, porque mis cuatro paredes proyectan tu sombra, porque extraño tus defectos, porque otro hombre dará nombre a tus hijos, porque el mundo se detuvo para mi el día que te marchaste...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Bitácora


Odio estar inmóvil, y sin embargo mi vida, como la vida de la mayoría de personas en el mundo, está inmóvil. El movimiento, en cualquier acepción, forma o modo es algo a lo que siempre aspiro, deseo moverme física o mentalmente, caminar un tramo, o cavilar una idea.
Me gusta viajar, y no es únicamente por alcanzar el destino propuesto, es por el viaje en sí. ¿Que implica un viaje? Una enorme pérdida de tiempo, luego de arreglarlo todo, empacar, ponerte la ropa adecuada, de alcanzar una estación donde compras tu boleto, te preparas psicológicamente para aguantar, aunque la palabra aguantar no es la que más me place usar para referirme al viaje. El viaje, por si solo, obviando el origen y el destino, es uno de esos pocos momentos en que mi mente y mi cuerpo se reconcilian, son conscientes el uno del otro, saben que no funcionan si no están unidos plenamente, el cuerpo, quien es el que ha trabajado más en cada día regular, toma ahora posición pasiva, y le permite a la mente reinar por un vasto e ininterrumpido lapso, acuerdo que lleva a momentos de creación, evocación, auto análisis, clarividencia, expectación, e incluso erudición. Eso si no te duermes en el trayecto, cada quien busca su vía de escape, la sencilla o la dificultosa.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Fantasmal


Eres un fantasma, otro espectro de los tantos que me acosan. 
Ya no eres. ya no estas en este mundo, te desvaneciste, vagas a tus anchas en otro plano. 
Cuando la fortuna cruel se ensaña contra mi, le place obsequiarte un pasaje a mi mundo, 
reconfigurarte, prestarte una imagen para lanzarte a mi memoria, a mi soledad. 
Podré no invocarte, ni desearte bienvenidas, pero tu vuelves por lo que es tuyo, atormentas mis noches, saboteas mis recuerdos, te paseas como dueña y señora, provocándome un lamento o una lagrima. 
Te maldigo cuando te necesito y no puedo tenerte, quisiera que regresaras, que vivieras nuevamente, 
no como ese ente fantasmal en el sótano de mi conciencia, 
que todos mis sentidos te perciban en el mismo plano físico en que yo me encuentro, 
pero no convienen las cavilaciones engañosas. Seguiré atrapado, condenado a sufrir este tormento
solo hasta que aspire por ultima vez el aire terrenal. 

Recuerdo invernal


Esta noche invernal evoca todos tus contornos.  
Te veo y te siento, en las sombras, en el viento, en un eco lejano.
Las paredes, las cortinas, toda esta casa grita tu nombre. 
Un aullido doloroso, desconsolador, de un ser malherido, abandonado a su suerte, con frio y mucha sed.
Esperando se hace tarde, la penumbra va cediendo ante los hilos luminosos del firmamento.  
La helada persiste, su abrazo no me suelta, 
sin pausa va cercando los limites donde rondaba mi alma vagabunda, ya fenecida.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Romance


Si pudiera hoy citar una crónica sobre el amor entre dos personas que fuese dolorosa, y en el más seguro de los casos, patética; pero que fuese ajena a mí, no podría hacerlo, a pesar de las que abundan desde el principio del tiempo, porque mi mente ahora está ocupada en una. Hoy podría recurrir a una sola historia de pesares, miradas fugaces, y de ilusiones perdidas, y sería de mi propia autoría, la historia me pertenece a mí, o al menos le ocurrió a una mujer y aun servidor. Dos personas separadas por intereses disimiles en la vida, y que, sin embargo, aquel enemigo mortal de la humanidad llamado tiempo se encargaría de unir y separar a su antojo, como insignificantes peones suyos a lo largo de un centenar de puestas de sol, hasta llegar un día a odiarse y amarse por igual, siempre con gran resentimiento al mirar al pasado o al futuro, lo que creó invariablemente un presente de dichas momentáneas y de una taciturnidad casi omnipresente.
Y así fue como, el hombre y la mujer que vivían del pasado y tenían la mente en el futuro, llegaron a pasar atardeceres dorados, desfalleciendo cada vez que uno de los dos debía partir, sometidos a la agonía de cuatro paredes, mientras afuera repicaban campanas. Entre ellos y toda su distancia, todo su apacible pero triste semblante, está la única prueba factible de la existencia de dios. Un espacio que aloja las ansiedades y frustraciones que propulsan ese contradictorio sentimiento, común enfermedad, elixir de vida o veneno mortal conocido como: amor.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Algología


¿De qué si no de amor vivo yo? Aunque el destino cruel insista en designarme como victima de sus encrucijadas.
El dolor es la verdadera medida del amor. Solo cuando tu voluntad y la mía se den estocadas, sabremos si hay perdón en nuestro corazón. 

Instante


En un pequeño café, a media luz, mesa para dos, tocando tus manos, estudiándolas, veo como esquivas mis miradas, nos envuelve el silencio, el reflejo de la luz tenue en el cristal, y las mejillas sonrojadas. Humedeces tus labios antes de hablar, pero no puedes… callas… es el amor el que habla…

(El aura) Oda a alguien...


Perdona que haya cometido la torpeza de quererte. No pude evitarlo.
La belleza por la que en principio te quise, ahora que veo más claro ya la olvidé.
Si ahora te quiero es por tu esencia, por tu talento,
Porque he visto en tu interior, y porque aun en tus momentos menos brillantes,
Me rindo ante la luz que irradia tu ingenio
Me arropo en las noches frías con el calor que emana de tu corazón
Y si rezo, doy gracias porque mi alma haya hecho comunión con la tuya

No tuve alternativa. Si amar es un error, la culpa es mía.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Crímenes Perfectos, de Andrés Calamaro




Al igual que Calamaro, a mi también me tocó crecer con paranoia y dolor alrededor. y dichos sentimientos afloran en mayor o menor medida dependiendo de la relación con la que esté lidiando. A veces me pregunto, me pongo a repasar cada cosa que dije o hice, para ver en donde fallé. Me devano los sesos pensando que hacer después, si el error es mío o es de ella, si podré seguir con esto o tendré que ponerle fin antes, renunciar antes de ser despedido...

viernes, 26 de agosto de 2011

Réquiem

Que bellos recuerdos se construyen de instantes fugaces
De amores condenados a aumentar exponencialmente hasta consumirse
De musas que ayer me llevaron de la mano y hoy cambian de sendero
No hay corazón más triste que el que añora otra puesta de sol
Ni alma con pena más grande que la que se precipita después del vuelo
Ni labios más miserables que los que ya no recibirán el néctar de tus besos
Fuiste mía, en un lugar, en un momento, y lo seguirás siendo
Aún bajo el consuelo de otros brazos, serás mía y yo seré tuyo
Porque el amor que en mi nació, fue puro, y no va a dejarme
Sus alas no cesaran de batir, ni aunque tú misma las cortes.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Madrigal, Interpretado por Alfredo Sadel

Un hermoso bolero, escrito por Felipe Rosario Goyco "Don Felo" e interpretado por el venezolano Alfredo Sadel.

Fué hace muchos años, en un recital donde un trio la interpretó, cuando mi padre se acercó a mis hermanos y a mi y nos susurró, con ojos que denotaban nostalgia y lagrimas contenidas, que esta era la canción favorita de mi madre. Ellos se separaron cuando yo tenia nueve años.

Estando contigo
me olvido de todo y de mí;
parece que todo lo tengo
teniéndote a ti.
Y no siento este mal que me agobia y
que llevo conmigo,
arruinando esta vida que tengo y
no puedo vivir.
Eres luz que ilumina las noches
en mi largo camino
y es por eso que frente al destino
no quiero vivir.
Una rosa en tu pelo parece
una estrella en el cielo
y en el viento parece un acento
tu voz musical.

Y parece un destello de luz
la medalla en tu cuello,
al menor movimiento
de tu cuerpo al andar.
Yo a tu lado no siento las horas
que van con el tiempo,
ni me acuerdo que llevo en mi pecho
una herida mortal.
Yo contigo no siento el sonar
de la lluvia y el viento
porque llevo tu amor en mi pecho
como un madrigal.

miércoles, 17 de agosto de 2011

A la diosa del efluvio

No más túneles, ni lobos esteparios

Ahora puedo soportar la levedad de mi ser

Aún más si estoy bajo la estela del wawa

con sonrisas de monalisa, de labios con gusto a chocolate

y ojos suspicaces donde se refleja el paisaje cósmico

Puede que no bailemos pero parloteamos

Exhibimos con orgullo nuestros incisivos,

cuando yo te cuento un cuento y tú me haces cosquillas

Yo aúllo unos coros en otra lengua y tú desentonas con la harmónica

Te relajan las sustancias, y a mí me dan euforia

Tu abrazas a Danny De Vito, y yo a Ruth Gordon

Pero al dar la vuelta nos vemos otra vez las narices

Y con la timidez de los infantes nos tomamos de las manos

Palmas y dedos que ajustan perfectamente

Bocas que se buscan dubitativamente

Y azarosamente, al final se topan,

Se frotan, se muerden, se dan aliento,

Y tu aliento, diosa del efluvio

me llena de vida nuevamente.

martes, 31 de mayo de 2011

Evasión y victoria

Jamás he perdido la razón, la he regalado por mi propia cuenta.

No hago uso de ella, no la necesito si estoy bajo el consolador susurro y caricia de la locura.

un hálito de absurdo e insensatez son la cura para el insomnio,

para las heridas varias en mi pasado de hombre sensato.

El clamor otrora amargo de la destemplanza se torna dulce, me abraza,

me embriaga, provoca nuevas y violentas palpitaciones,

un rio caudaloso batiéndose en mis entrañas, huyendo del norte al sur de mi anatomía,

me insta a descartar la prudencia y frialdad con que decide mi cabeza,

cual dueña y señora del resto, me otorga carta blanca para acabar su reino tirano,

ajusticiarla, proclamando el segundo y definitivo arribo de la paz corporal,

de la que solo había probado en el regazo de mi madre

y que aquel asesino despiadado al que llaman tiempo se encargó de arrebatarme.

Mis manos traerán ahora el sosiego que las ideas no supieron darme.

domingo, 15 de mayo de 2011

Martirio Onirico

Mis propios sueños me martirizan, turban mi quietud, como ráfagas de lava ardiente me consumen. No encuentro así la culpa que me aqueja. ¿Por qué le doy tanta importancia a mis sueños? Solo consigue hacerme daño, no me dan la paz mental que añoro, estudian mi ser y consiguen desmoronarlo con un único golpe.

Desperté esta mañana del sueño de un amor lejano, fugado, pero aún vivo. Fugaz, pero intenso, irracional pero sosegante. Añoro tener la piel de mi amada, el rosa de sus mejillas, los suspiros, abrazos, lagrimas.. Frio y suspicaz me muestro, porque soy vulnerable e inocente. La gente habla de mí como si no estuviese ahí. Por más que me aleje de mis sentimientos, tarde o temprano me encuentran. No anhelo otra cosa más que hallar de nuevo el amor. Llegué a aborrecer y a desestimar mi propio sentir por haber sido herido, por haberme desangrado por una causa injusta. Solo quiero mirar al frente, he recuperado mi aliento y determinación para avanzar hacia adelante y hallar en el camino a la mujer de mi sueño. Que me ame como yo a ella, sin más ni menos.

Estaba en una esquina de una ciudad que parecía ser Valledupar, en un estanco, un grupo de 8 a 10 individuos teniendo una conversación entre chistes y chanzas. Parecía estar contento, con una cerveza en mi mano y una sonrisa en mis labios. En la esquina de enfrente veo a una mujer joven, de alrededor de 22 años, y una niña de 8, esperando a alguien en la acera, viendo cada carro que pasaba, pero ninguno se detenía. Mi memoria se tardó solo unos segundos en ponerle un nombre y una personalidad a dichas caras. Era mi ex novia y su pequeña hija. Mis pulsaciones se aceleraron cuando ambas se percataron de mi presencia al otro lado de la calle. De repente, uno de aquellos automóviles que pasaban a toda velocidad se detuvo frente a ellas, era un Renault 9, un modelo viejo pero bastante bien cuidado, de color verde oscuro. Lo conducía un hombre joven, casi de mi edad. Abrió las puertas mientras permanecía al volante, y ellas subieron deprisa, marchándose de ahí a toda velocidad.

Me quede pasmado, no sabía que decir, ella era un mujer de mi pasado, alguien a quien había querido y adorado por los días que pasamos juntos, y hasta separados, su amor era una llama que me consumía, que me hacía perder la razón. Peleamos y todo terminó, el amor que sentimos alguna vez por el otro, llego a una abrupta encrucijada. Su hija era también para mi alguien muy especial, una niña de infinita belleza y ternura, que me inspiró a cuidarla y a darle mi cariño y amor incondicional. Quería ser su padre, quería que su madre fuera mi mujer, casarme con ella, darle más hermanitos y vivir todos juntos, felices y dichosos.

En un momento de rabia, de decepción, de falta de aliento ante lo que había visto, ante la forma en que huyeron del lugar sin decir nada, ni siquiera una mala palabra, una sensación de abandono me dio su frio abrazo, y mi corazón, que creía haber olvidado cualquier evento pasado fuese bueno o malo, curado y suturado a medias, volvió a abrirse con violencia, a desgarrarse como había sucedido la primera vez que supe que no volvería a lado de esas dos mujeres.

No podía más, sentía que me iba a desplomar ahí mismo, frente a todos mis amigos, que iba a ser motivo de burlas por parte de ese grupillo sin nada mejor que hacer en esa noche. Le dije a dos o tres, no recuerdo quienes ni cuantos eran, pero los inste a que me sacaran de ahí, a toda prisa, debía irme, debía calmarme en otro lugar excepto en esa callejuela antigua y a medio alumbrar. Subí al automóvil de alguien y cuando pude darme cuenta me vi en otro lugar, en otra calle, en un sitio atestado de gente. Era un sitio de comidas rápidas, o algo muy parecido, como un McDonald’s con sus colores infantiles, pero sin letreros reconocibles. Todos estaban dentro del carro, trataban de preguntarme si me encontraba bien, que era lo que me había sucedido, a que o a quien vi para tener una reacción tan extraña. Pero no conteste a sus estúpidos curioseos y les dije que ya volvía, que me esperaran, la visión de ese lugar me produjo hambre, quería ir a comprar cualquier cosa para saciarme y no quería pensar más en extrañas visiones de amores pasados.

Me dirigí con apariencia decidida, como si no hubiera nadie más en mi camino y tuviera que llegar a la maldita fila del lugar por encima de quien fuera, debía formarme, esperar, comprar, salir de ahí, comer e irme sin un pensamiento más en mi cabeza. ¡Pero en la fila estaban las dos! Estaban en la caja pagando lo que iban a llevar, habían ido ahí por la misma razón que yo, por otra dolorosa coincidencia de la vida. La niña giraba su cabeza hacia mi dirección con disimulo, se acordaba de mí, de lo bueno que había sido con ella. Miraba con seriedad, con aquellos ojos curiosos, despiertos, y me sonrió. La madre acababa de pagar por su comida y se giró también para salir del lugar, fue ahí cuando me vio en el último lugar de la fila. Al verme aceleró el paso y llevaba a la niña de su pequeño brazo, con mucha fuerza la hacía caminar a su propio ritmo. Cuando paso frente a mí, yo la tome de su brazo y espete un débil “espera” ignoro mi llamado y acelero aún más su caminar, pero la niña se había soltado y estaba frente a mi diciendo: hola. ¿Por qué no me saludaste?

Yo con ojos llorosos me acerque a su pequeño oído y le dije suavemente: te quiero mucho, dile a tu mamá que a ella también la quiero con todo mi corazón.

La niña volvió a sonreír, se alejó de mí, y fue corriendo hacia su madre, que la esperaba en la entrada del lugar, se acercó a ella y le repitió mi mensaje. Yo veía con estupefacción esto, mudo, más aun cuando la madre hizo un gesto a la niña para que la esperara, caminó hacia mí, de pronto creía que recibiría una palmada en mi rostro, un golpe, insulto o advertencia, pero no, me miró fijamente a los ojos, también los suyos lloroseaban, se inclinó y me dio un beso en la mejilla. No volví a verla nunca más.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cumpleañero disconforme

Heme aquí, a pocas horas de que las campanas suenen a nombre de mi vigésima sexta primavera en este planeta. Las sensaciones se entremezclan, hay ansiedad y desasosiego. Me ha sucedido del mismo modo desde que cumplí dieciocho y adquirí la temida mayoría de edad.

Celebrar un año más de responsabilidades no es para mí una fiesta. Seré un poco obtuso, pero de cualquier forma ese es mi modo de ser. Tal vez haya algo por que sentirme satisfecho: las vivencias, sumadas entre sí o individualmente consideradas me han hecho lo que soy. Las repaso y las saboreo, nunca las desecho al principio, por más insatisfactorias, humillantes o desgraciadas que hayan resultado algunas. Ese debe ser el único modo que encuentro para sobrevivir a un cumpleaños, un espacio para el recuerdo, y para un replanteo absoluto, de cabo a rabo, de pies a cabeza, de propósitos a hechos; para reírme de mí mismo y sacar, si se puede, todas las tretas malogradas, infortunios románticos, y el escozor por la vejez que se acomodan como dueñas y señoras de mi psique.

domingo, 27 de marzo de 2011

Wish you were here

Roger Waters y David Gilmour le dieron forma a esta hermosa canción, pensando en su antiguo líder de banda Syd Barret, su carrera y amistad truncadas por las drogas y el declive mental.
Hace unos días, mientras escuchaba música aleatoriamente, llegaron a mis tímpanos los acordes de Gilmour y luego su voz, interpretando las poéticas lineas de Waters. Por otra casualidad de la vida, ese mismo día volví a hablar con una mujer de mi pasado, alguien a quien amé y odié por igual, y que seguía hasta hace poco viviendo solo en mi cabeza y en mis sueños.


So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
Blue skys from pain.
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you to trade
Your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.