viernes, 26 de agosto de 2011

Réquiem

Que bellos recuerdos se construyen de instantes fugaces
De amores condenados a aumentar exponencialmente hasta consumirse
De musas que ayer me llevaron de la mano y hoy cambian de sendero
No hay corazón más triste que el que añora otra puesta de sol
Ni alma con pena más grande que la que se precipita después del vuelo
Ni labios más miserables que los que ya no recibirán el néctar de tus besos
Fuiste mía, en un lugar, en un momento, y lo seguirás siendo
Aún bajo el consuelo de otros brazos, serás mía y yo seré tuyo
Porque el amor que en mi nació, fue puro, y no va a dejarme
Sus alas no cesaran de batir, ni aunque tú misma las cortes.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Madrigal, Interpretado por Alfredo Sadel

Un hermoso bolero, escrito por Felipe Rosario Goyco "Don Felo" e interpretado por el venezolano Alfredo Sadel.

Fué hace muchos años, en un recital donde un trio la interpretó, cuando mi padre se acercó a mis hermanos y a mi y nos susurró, con ojos que denotaban nostalgia y lagrimas contenidas, que esta era la canción favorita de mi madre. Ellos se separaron cuando yo tenia nueve años.

Estando contigo
me olvido de todo y de mí;
parece que todo lo tengo
teniéndote a ti.
Y no siento este mal que me agobia y
que llevo conmigo,
arruinando esta vida que tengo y
no puedo vivir.
Eres luz que ilumina las noches
en mi largo camino
y es por eso que frente al destino
no quiero vivir.
Una rosa en tu pelo parece
una estrella en el cielo
y en el viento parece un acento
tu voz musical.

Y parece un destello de luz
la medalla en tu cuello,
al menor movimiento
de tu cuerpo al andar.
Yo a tu lado no siento las horas
que van con el tiempo,
ni me acuerdo que llevo en mi pecho
una herida mortal.
Yo contigo no siento el sonar
de la lluvia y el viento
porque llevo tu amor en mi pecho
como un madrigal.

miércoles, 17 de agosto de 2011

A la diosa del efluvio

No más túneles, ni lobos esteparios

Ahora puedo soportar la levedad de mi ser

Aún más si estoy bajo la estela del wawa

con sonrisas de monalisa, de labios con gusto a chocolate

y ojos suspicaces donde se refleja el paisaje cósmico

Puede que no bailemos pero parloteamos

Exhibimos con orgullo nuestros incisivos,

cuando yo te cuento un cuento y tú me haces cosquillas

Yo aúllo unos coros en otra lengua y tú desentonas con la harmónica

Te relajan las sustancias, y a mí me dan euforia

Tu abrazas a Danny De Vito, y yo a Ruth Gordon

Pero al dar la vuelta nos vemos otra vez las narices

Y con la timidez de los infantes nos tomamos de las manos

Palmas y dedos que ajustan perfectamente

Bocas que se buscan dubitativamente

Y azarosamente, al final se topan,

Se frotan, se muerden, se dan aliento,

Y tu aliento, diosa del efluvio

me llena de vida nuevamente.