jueves, 30 de mayo de 2013

Lo percibo, en el fulgor de tus ojos
en el dibujo de tu sonrisa,
cual gitana, danzas a tu paso por la vida,
de tus rosas nacen mas pétalos que espinas,
el despliegue de tus alas esparce afecto,
por ello tu nombre te hace justicia.

por los derroteros de mi alma, vives y juegas a tus anchas
enciendes el fuego, riegas las plantas,  
me llevas de la mano, y sin buscar, hallo tesoros,
por caminos que no había recorrido,
donde hay espejos, que reflejan mi parte buena,
allí me baño en la lluvia, me visto con tu piel,  
y mi alimento, son tus besos.

Te esperé por largo tiempo.

domingo, 26 de mayo de 2013

Viajante

Odio estar inmóvil, y sin embargo mi vida, como la vida de la mayoría de personas en el mundo, está inmóvil. El movimiento, en cualquier acepción, forma o modo es algo a lo que siempre aspiro, deseo moverme física o mentalmente, caminar un tramo, o cavilar una idea.

Me gusta viajar, y no es únicamente por alcanzar el destino propuesto, es por el viaje en sí. ¿Que implica un viaje? Una enorme pérdida de tiempo, luego de arreglarlo todo, empacar, ponerte la ropa adecuada, de alcanzar una estación donde compras tu boleto, te preparas psicológicamente para aguantar, aunque la palabra aguantar no es la que más me place usar para referirme al viaje. El viaje, por si solo, obviando el origen y el destino, es uno de esos pocos momentos en que mi mente y mi cuerpo se reconcilian, son conscientes el uno del otro, saben que no funcionan si no están unidos plenamente, el cuerpo, quien es el que ha trabajado más en cada día regular, toma ahora posición pasiva, y le permite a la mente reinar por un vasto e ininterrumpido lapso, acuerdo que lleva a momentos de creación, evocación, auto análisis, clarividencia, expectación, e incluso erudición. Eso si no te duermes en el trayecto, cada quien busca su vía de escape, la sencilla o la dificultosa.

viernes, 10 de mayo de 2013

El mundo que has creado para mi
un lugar donde el amor es ley,
donde el deseo es guía, la luz de mi senda
en noches sin estrellas, el faro que permite recorrer
la meseta de tus labios, el valle de tu vientre,
el refugio, lejos del frío, del dolor
donde mis sueños toman forma y color
de tu mano en la lluvia oceánica
hacia el  frenesí, el gran caleidoscopio.