jueves, 4 de abril de 2013
Cuando siento que perdonas cada una de mis faltas con solo sonreírme, cuando cada palabra que pronuncias se hace mi evangelio, y tu risa estrepitosa actúa como aplauso, como el aliento de un publico que me anima a ser payaso, a verte feliz siempre. Concluyo que padezco de amor, que mi receta lleva tu nombre y rostro. Mi cuerpo y mente divagan, sufren en lontananza, si cesan la búsqueda por el ser que las trajo de nuevo a la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)