domingo, 31 de marzo de 2013

Solía pensar que ser gracioso era ridículo, que ser profundo era pretencioso, que las notas de una canción solo eran ruido, que el arte en general eran patrañas... hasta que tu llegaste...  y
la lluvia se hizo maná, lo mundano una inspiración, el amor dejó de ser ficción... si en antaño se basaba en una concienzuda premeditación, ahora lo rige el magnifico, estimulante y menospreciado alea, la ventura.
El mundo y sus problemas se hacen pequeños cuando un hombre siente a su lado a un ser capaz de hacerle ver lo sublime de la realidad.