miércoles, 17 de agosto de 2011

A la diosa del efluvio

No más túneles, ni lobos esteparios

Ahora puedo soportar la levedad de mi ser

Aún más si estoy bajo la estela del wawa

con sonrisas de monalisa, de labios con gusto a chocolate

y ojos suspicaces donde se refleja el paisaje cósmico

Puede que no bailemos pero parloteamos

Exhibimos con orgullo nuestros incisivos,

cuando yo te cuento un cuento y tú me haces cosquillas

Yo aúllo unos coros en otra lengua y tú desentonas con la harmónica

Te relajan las sustancias, y a mí me dan euforia

Tu abrazas a Danny De Vito, y yo a Ruth Gordon

Pero al dar la vuelta nos vemos otra vez las narices

Y con la timidez de los infantes nos tomamos de las manos

Palmas y dedos que ajustan perfectamente

Bocas que se buscan dubitativamente

Y azarosamente, al final se topan,

Se frotan, se muerden, se dan aliento,

Y tu aliento, diosa del efluvio

me llena de vida nuevamente.

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