Que bellos recuerdos se construyen de instantes fugaces
De amores condenados a aumentar exponencialmente hasta consumirse
De musas que ayer me llevaron de la mano y hoy cambian de sendero
No hay corazón más triste que el que añora otra puesta de sol
Ni alma con pena más grande que la que se precipita después del vuelo
Ni labios más miserables que los que ya no recibirán el néctar de tus besos
Fuiste mía, en un lugar, en un momento, y lo seguirás siendo
Aún bajo el consuelo de otros brazos, serás mía y yo seré tuyo
Porque el amor que en mi nació, fue puro, y no va a dejarme
Sus alas no cesaran de batir, ni aunque tú misma las cortes.
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