Eres un fantasma, otro espectro de los tantos que me acosan.
Ya no eres. ya no estas en este mundo, te desvaneciste, vagas a tus anchas en
otro plano.
Cuando la fortuna cruel se ensaña contra mi, le place obsequiarte un
pasaje a mi mundo,
reconfigurarte, prestarte una imagen para lanzarte a mi
memoria, a mi soledad.
Podré no invocarte, ni desearte bienvenidas, pero tu
vuelves por lo que es tuyo, atormentas mis noches, saboteas mis recuerdos, te
paseas como dueña y señora, provocándome un lamento o una lagrima.
Te maldigo
cuando te necesito y no puedo tenerte, quisiera que regresaras, que vivieras
nuevamente,
no como ese ente fantasmal en el sótano de mi conciencia,
que todos
mis sentidos te perciban en el mismo plano físico en que yo me encuentro,
pero
no convienen las cavilaciones engañosas. Seguiré atrapado, condenado a sufrir
este tormento
solo hasta que aspire por ultima vez el aire terrenal.
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