El amor y el odio no son sentimientos contradictorios, se complementan, se afianzan, juegan entre si por la supremacia del corazon y la razon del ser humano. Yo no soy ajeno a esto, odio a una mujer, me abandonó como se abandona a una mascota, a un perro fiel, cuando se le deja en medio de una multitud, a su suerte, sin darle un ultimo adiós, sin llamar su atención...
Aun ocupas un lugar privilegiado en mis pensamientos. he de vivir sintiendo esto por ti, despierto o durmiendo te odio y te deseo lo peor, te deseo un dolor profundo y crónico, que tus deseos se apaguen tan de repente como nacieron, que tus amigos te den la espalda, que la canción mas triste viole tus tímpanos, que las aves detengan su música al verte, que no hayan mas brindis en tu honor, que el barco se aleje y te deje sola en una orilla...
Te odio porque aun queda algo de ti en mi, porque el frió aviva el calor de tus rincones, porque mis cuatro paredes proyectan tu sombra, porque extraño tus defectos, porque otro hombre dará nombre a tus hijos, porque el mundo se detuvo para mi el día que te marchaste...
No hay comentarios:
Publicar un comentario