En estos ojos el amor naufraga
el ceño fruncido es un laberinto
lo recorre un terco pero sabio dolor.
Por relegarme a este mundo loco
donde el cobarde y el valiente somos uno solo
solo he de estar para reconciliarles
cuando la lección se olvide y el sufrir apremie.
Quisiera vaciar la mente en un guijarro
soltarla a la mar, despedirla sin rencor
aunque cuando parta, va a partir mi vida en dos
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